martes, 4 de octubre de 2016

A los 7 años los niños ya no van al Teatro - Compañía Teatral Angosta Dimente

“Un día descubrí a los niños, a la infancia. Ese tiempo de nuestra vida en el que el juego y la alegría nos llenan por completo. Y un clown no es ni más menos que el actor en su más pura esencia, alguien entregado a la pura alegría de  jugar”.
                                      
Dieciseis años como clown, centenares de representaciones y un conocimiento especial del universo infantil. Angosta Dimente, Raquel Martínez, estudió Arte Dramático con Cristina Rota y se formó con grandes profesionales del clown, como Hernán Gene o Eric de Bont. Ha actuado ante el Papa Bergoglio y en los campos de refugiados de Iraq. Sus obras forman parte habitual de la cartelera teatral madrileña. 
Maribel Orgaz -                           
-Te formas como actriz pero muy pronto decides ser clown.
Sí, y además un clown dedicado por ahora, a la infancia. Descubrí, podría decir, a los niños, a través de mis propios hijos. Cuando empecé como clown con obras dedicadas a la infancia ni siquiera me había fijado en los bebés. Los niños eran  todos iguales, un bloque sin distinciones de edad. Con el tiempo y la experiencia he descubierto las diferencias como público cuando son bebés, cuando comienza a hablar o cuando ya son capaces de comprender un texto. Y son fascinante en sus diferentes sensibilidades. 


-De entre todas tus obras para la infancia, quizá las dedicadas a los bebés son las más reconocidas. Los bebés que se puede decir, son un público nuevo en la cartelera infantil teatral.
Sí, y muy especial porque con ellos, como clown hay una conexión especial. El tiempo, la vida de un bebé es antes que nada, jugar y jugar; y un clown es esencia, el juego por el juego. Hasta cierto punto, al igual que los bebés, cuando estás en el escenario se trata del más puro disfrute. El bebé lo reconoce y se entusiasma.
¿Por qué no llevan a los niños al teatro cuando tienen 7 años? Si les llevan cuando son bebés, ¿por qué dejan de hacerlo en cuanto crecen un poco?

-Cuando se asiste a tus representaciones, los bebés se entusiasman pero también se escucha a muchos padres decir: “pues a mí también me ha gustado”.
Es que una buena obra no tiene edades. A través de sus hijos, los padres ven un tipo de teatro que quizá de otra manera no verían. A mí me gusta decir que son los bebés los que llevan a sus padres al teatro y no al revés. 

-Pero la gran caída de público familiar al teatro se da muy pronto, a los 7 años los padres ya no llevan a los niños al teatro.
Sí, es un poco extraño porque cuando son bebés creen que ir al teatro con ellos es importante, disfrutan todos juntos con una buena obra aunque sea para bebés y en cuanto el niño crece un poco, dejan de ir. No entiendo los motivos. A veces me dicen, es que tienen muchas actividades a esa edad pero yo diría que incluso antes, ya se nota que los padres dejan de llevarles en torno a los 3 y 4 años. Como decía, desconozco las causas. El Teatro nos hace reír y pensar, nos alegra y nos hace preguntas. Eso son emociones y sentimientos. Cuando escucho la preocupación por la Educación Emocional de los niños en las escuelas, pienso: ¡Pero si eso lo hace el Arte! Eso es ir al Teatro, es leer Cuentos, es ver cuadros hermosos.   

Para ampliar esta información
Raquel Martínez
Teléfono 669 75 96 94