miércoles, 21 de enero de 2015

Un musical infantil de premio - @laurayelenigma

Sara Pérez, Adrián Martínez, Alex Nieves, Laura Fernández, Ana Pérez y Pedro de la Torre

Maribel Orgaz - www.ocioenfamilia.com 
Ya sabemos que Madrid tiene la oferta de teatro infantil estable más amplia de toda España. Desde títeres a musicales, magia o microfunciones; la oferta es de una variedad y diversidad que abarca todas las edades. 

Sin embargo, sigue habiendo una carencia y es que haya más obras en las que el elenco sean sólo niños. Se echa en falta este tipo de obras. En el Teatro Galileo se representa estos días una obra que merece una distinción especial por varias razones.

Laura y el enigma de la música perdida en el Metro es un musical cuyo reparto son niños de entre 11 y 13 años; está protagonizado por una chica y escapa del tópico habitual de tantas obras para la infancia: el conflicto entre buenos y malos. Laura y el enigma está llena de humor, tiene un ritmo trepidante que las canciones de Felipe Forastiere no entorpecen y está ambientada en el mundo de hoy, en una situación en la que muchos de nuestros niños se reconocerán: ir al colegio en Metro y escuchar todos los días a un músico que un día desaparece y con él, la música. El gran desafío de estos niños es encontrar a ese músico pero como en cualquier gran viaje, esta búsqueda es también, y quizá lo más importante, descubrirse a ellos mismos.

Laura y el enigma de la música perdida en el Metro está escrita y dirigida por Sara Pérez, que ya cuenta en su haber con un premio BroadwayWorld Spain por otra obra para adultos.

Un musical para niños protagonizado sólo por niños. ¿Por qué crees que no se ha hecho antes? 

Sara Pérez.- Creo que si no ha sucedido antes ha sido una mezcla de factores. La primera que no había una tradición suficientemente fuerte de "niños actores" y la segunda, la simple casualidad de que a nadie se le había ocurrido la locura de confiar el peso de una función a estos pequeños grandes intérpretes.

Has escrito un musical para adultos que fue reconocido y premiado y ahora para niños ¿cuál es la diferencia?

Realmente lo más sabio debería ser que explicara que no la hay. Pero sí es cierto que al escribir para niños he tenido que ahondar mucho más en mi "yo" infantil para recordar ciertas cosas tan básicas como mi capacidad para imaginar o, sobre todo, jugar. Pero al fin y al cabo todo se reduce más o menos a lo mismo: contar una historia. Sería precioso solo pensar en eso y no en para qué público va dirigido. 

La obra tiene un ritmo trepidante, mantener la atención del público infantil ¿es más difícil que la de un adulto?

El público infantil es sincero y exigente y está claro que los tiempos están cambiando en cuanto a formas narrativas, y eso también incluye el ritmo. Queríamos que Laura y el enigma fuera una aventura y nos dimos cuenta, a través de nuestros propios actores, que si no era lo suficientemente trepidante, a ellos mismos no les interesaba. Así que Laura y el enigma es una aventura musical con un ritmo y una música que no te deja respirar ni un segundo.

En una de las canciones se habla sobre el miedo a ser adulto como un lugar aburrido y triste pero es inevitable crecer...

Hace muchos meses corrió por las redes sociales un eslogan que decía "un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido"… Me hizo pensar que era una gran verdad y que probablemente esa era la crueldad más grande a la que te exponía crecer, perder la creatividad. Ser adulto es fantástico por la libertad y autonomía que te otorga, pero un niño tiene poderes tan valiosos como no tener miedo a equivocarse, no cansarse de jugar, de reír, o soñar despierto. ¿Cuánto tiempo dedicamos a esto los adultos? Supongo que el ideal sería crecer sin perder esas cosas que hacen extraordinaria la infancia. 

Cuál es el secreto para que un niño actuando siga siendo un niño y no un mini-adulto.

Los ingleses llaman a hacer teatro "to play": jugar. Para nosotros, ha sido un juego ensayar Laura y el enigma, los actores han ido descubriendo poco a poco la historia, siendo para ellos una sorpresa el final de la función. Hemos intentado que jugar y aprender haya sido el núcleo central de venir a ensayar, que en ningún caso fuera para ellos un trabajo. Es inevitable que el escenario dé a estos niños una capacidad de ser responsables, pero lo entiendo como un aprendizaje más en su crecimiento, no como hacerles adultos antes de tiempo. Disfrutan entreteniendo a los niños de su edad y, en el fondo, no dejo de verlo como un hermoso acto de generosidad. 


Teatro Galileo
Todos los domingos, 12.30h.