lunes, 30 de enero de 2017

Dos instantes poéticos - Girasola de Angosta Dimente

Maribel Orgaz - info@ocioenfamilia.com
El mejor público del mundo para un artista es un niño. Y por varios motivos, a los niños les es indiferente si la obra es un clásico o una adaptación, si el actor es famoso o no, si la escenografía es costosa.

Los niños se entregan a lo que se representa desde que se abre el telón, si se pide participar sobran manos para escoger (a los adultos hay que arrancarlos a duras penas del patio de butacas), hablan con la obra y el artista, le sugieren ideas, le indican qué hacer, le preguntan, bostezan sin disimular, les brillan los ojos...

Los niños son el mejor y el más difícil público al que se enfrenta un artista y sin embargo, todo lo dedicado a ellos es tomado con suficiencia por el adulto. Como tantas otras cosas, este detalle apunta en realidad a la consideración del niño y su mundo de una sociedad.

Toda esta introducción tan larga es necesaria para insistir en la importancia de que los niños tengan acceso al Arte y la Belleza. A la necesidad de su formación estética, a que en la época en la que los adultos se preocupan tanto por su vida emocional y el manejo de sus sentimientos den a los niños la posibilidad de educarse desde pequeños en ella (la más importante, por supuesto, es ser amados y aceptados como son): el Teatro, los libros, la música, la pintura, la Naturaleza. (Y aquí, vuelvo a indicar un dato extraño: a los siete años se deja de llevar a los niños al teatro en familia).

Angosta Dimente ha estrenado obra, se llama Girasola, una florista que tiene unas plantas con mucho carácter. Angosta (Raquel Martínez) es una de las mejores clown españolas con muchos años de experiencia a sus espaldas y el sábado pasado inauguró en Torremocha del Jarama, en una sala con más de 70 niños y un público adulto que terminó de llenarla al completo. Al principio, los espectadores dudamos para qué edad iba dirigida pero todos, incluidos los niños esperamos pacientes a que la obra avanzara.

Para crecer hace falta algo más que comer 

La florista Girasola abrió su tienda, consiguió colocar sus plantas sin que se pelearan, esperó a sus clientes con su delantal blanco y los espectadores tuvimos dos regalos en apenas cincuenta minutos.

Mi sugerencia es que al acudir a una obra de teatro con los niños, al igual que cuando vamos a un museo y nos gusta un cuadro y compramos la postal para recordar mejor lo mucho que nos gustó, extraigamos recuerdos de cualquier obra de teatro que veamos para luego charlar juntos, en familia, en casa. Intercambiemos opiniones, demos cada uno nuestra versión de lo que hemos visto.

En la obra, las flores se riegan con besos que Girasola pone en una de sus coquetas regaderas. Porque si queremos que algo crezca hermoso y fuerte además de alimento, hay que dar cariño. Es algo que mamá y papá saben muy bien.

El segundo regalo de Girasola fue cómo un plástico se transforma en una nube de lluvia y cómo en un escenario esta fantasía es creíble y bellísima. Si con el barro se hacen comiditas y un palo de escoba es un caballo, la magia de una representación teatral hace que un trozo de embalaje sea materia de otra cosa.

Dos instantes poéticos, dos regalos, dos sorpresas de belleza.

Girasola
Bustavierjo, 4 de febrero
Ciudad Real, 5 de febrero
Pedrezuela, 18 de febrero